Preguntas frecuentes de oftalmología

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El Instituto atiende a pacientes de Swiss Medical Group, OMINT, APSOT, Luis Pasteur, y OSDE, a valor de reintegro.
El mejor momento es entre los 20 y 22 años, cuando se estabilizo la miopía, y por debajo de los 38 años, ya que nuestro cristalino todavía enfoca bien y los resultados suelen durar hasta los 45 años, cuando empieza la presbicia. Después de los 45 años el enfoque es malo y, por el envejecimiento del cristalino natural, la cirugía corrige una sola distancia por unos 7 años. Es importante saber que existe un máximo de miopía operable con láser: Hasta 6 dioptrías, los resultados son excelentes; entre 6 y 12 es operable, pero los resultados en términos de calidad de la visión son inferiores. Más de 12 dioptrías no es operable. Esto es porque ocurre una intervención física en el ojo: se talla la lente con la corrección necesaria en el espesor de la córnea, y ésta tiene un espesor limitado. En el otro extremo, al ser una cirugía principalmente estética, no hay un mínimo para operar. Con 1,5 dioptrías -tan pronto como se requieren anteojos- se logran excelentes resultados. Adicionalmente, si la miopía progresara, se puede retallar para corregir nuevamente.
Sí, de hecho es una de las cirugías más seguras de toda la práctica médica, con una tasa de éxito muy alta: en operaciones bilaterales, un 98% de los pacientes llega a 9/10 de visión de lejos y cerca (en el caso de lentes monofocales, la agudeza visual de cerca es con corrección). Esta cirugía se puede realizar sin inconvenientes a cualquier edad y la recuperación suele ser tan importante que se justifica ampliamente. Realizo la cirugía con supervisión de cardiólogo y anestesista, con la mínima invasividad y el mejor equipamiento. El paciente puede retornar a la vida habitual al salir del sanatorio. Solo es necesario que pueda estar recostado boca arriba por diez minutos (puede tener todas las almohadas que necesite), y que haya cumplido estrictamente la preparación para la cirugía, que consiste en gotas y medicamentos preventivos.
No necesariamente representa un problema. Sí es motivo de consulta, pero no de alarma. El resultado de la cirugía de catarata depende de varios factores: del estado ocular previo; por ejemplo, los pacientes con maculopatía recuperan poca visión y por eso es necesario evaluar muy bien al paciente antes de la cirugía para que sepa de antemano cuál va a ser el grado de recuperación, los pacientes con maculopatía pueden ser perfectamente operados de catarata y lograrán una gran mejoría de la visión pero sin disminución de la mancha central de la visión. Por otro lado, el resultado de la cirugía también depende de la técnica utilizada, la calidad de la lente intraocular y de la correcta graduación del valor de la lente para ese ojo. En el caso de las lentes multifocales o trifocales, el paciente tiene que "aprender a usar" la visión de nuevo, porque se ha habituado a que el ojo se comporte de un modo, y ahora es capaz de enfocar a todas las distancias. Esto hace que, sobre todo las primeras semanas, sea preferible leer con mucha luz o si lo desea con un anteojo de ayuda, que luego, al finalizar la neuroadaptación, podría dejar de necesitar.
La cirugía refractiva láser es una cirugía electiva, optativa, cuya función es reducir o eliminar el uso de anteojos. Técnicamente, no hay ningún inconveniente para operar graduaciones muy bajas. Es el paciente quien debe decidir si quiere operarse o no. No existe una causa médica o quirúrgica que obligue a realizar la cirugía refractiva. Para algunas personas es importante poder prescindir del uso de anteojos, como por ejemplo un deportista de competición o alguien que practica deportes que impliquen un cambio en la zona de los ojos, como esquí, buceo o artes marciales. Pero, luego de la cirugía, ya no pueden utilizarse lentes de contacto si la refracción del ojo cambia: hay que usar anteojos o volver a operar. Fuera de estas razones o de consideraciones estéticas, es una cirugía elegida por el paciente, que es quien tiene que balancear las ventajas y los inconvenientes.
Los ojos con miopías de más de doce dioptrías presentan casi siempre lesiones retinales asociadas, porque son ojos más largos y las tracciones internas del ojo se ven alteradas por esta característica. Por el momento no soy partidario de utilizar lentes intraoculares en estos casos, porque los riesgos no son despreciables. Especialmente con respecto al desprendimiento de retina, ya que no hay consenso sobre el tema entre diferentes colegas y la bilateralidad en las complicaciones es alta. Sin embargo, después de los 45 años el riesgo de desprendimiento de retina desciende considerablemente y en algunos casos en que el ojo miope es especialmente "sano" y no tiene otros inconvenientes adicionales a la pobre refracción, podría considerarse la cirugía.
No. No es necesario ni recomendable. Una vez que el proceso de opacificación del cristalino es visible, es cuestión de tiempo para que comprometa seriamente la visión, y no hay razón médica alguna para postergar la cirugía; de hecho, cuanto antes se realice, mejor para la calidad de vida del paciente. No tiene sentido esperar a que la visión disminuya mucho, hecho que en los pacientes muy mayores puede además aumentar el riesgo de caídas y accidentes. La cirugía es segura y no requiere de un estado específico de la afección. La idea de "esperar a que madure la catarata" es antigua, y pertenece a una época en que la calidad de visión después de la cirugía era bastante pobre, entonces se esperaba a que resultara una mejora a la situación de la catarata. Hoy, a partir de los 50 años, el resultado es una mejora importante aun sin catarata.
El mirar al Sol directamente produce una quemadura retinal en pocos segundos, con o sin anteojos de sol. No se debe mirar directamente al Sol por ningún motivo y es importante explicar a los niños que, ni siquiera en el amanecer o en el ocaso, ni siquiera un día nublado o de invierno, hay que mirar al Sol directamente ni por unos segundos. Es muy notoria la cantidad de pacientes que he visto con quemaduras retinales irreversibles ocasionadas por mirar al Sol en la infancia, como un juego. Esto incluye los eclipses y también la luz solar reflejada en el agua o en la nieve. Estamos acostumbrados a tomar grandes precauciones con la exposición de la piel al sol, y pocas con la exposición de la vista. El daño es comparable, por lo que indicamos siempre y a todas las edades cuidarse de la exposición a la luz solar y bajo ningún concepto ver al Sol o a su reflejo directamente. El mirar al Sol directamente produce en la retina el mismo efecto que produce en la piel, salvo que la superficie retinal es mucho más sensible que la piel e insensible al dolor. Además, la luz solar está mediada por una lente +20 (el cristalino). ¿Alguna vez jugó de chico a encender un papel con una lupa? Eso es una quemadura solar. La retina, por su parte, es considerablemente más sensible y frágil que el papel, y con la exposición concentrada a la luz solar -aquí la protección que ofrece un anteojo es irrelevante- se quema en pocos segundos sin producir ninguna molestia. De acuerdo a la intensidad de la lesión, puede cicatrizar en unos meses o ser definitiva. Existen muchísimos casos documentados de pérdida de la visión o ceguera por el Sol o por utilizar una soldadora eléctrica sin la protección necesaria.
La cirugía de la catarata tiene por objeto principal solucionar la opacificación del cristalino (el cristalino se pone opaco y no deja pasar adecuadamente la luz, disminuyendo la visión). La exigencia de la lente intraocular es sólo la de compensar el mayor defecto óptico. En la cirugía facorrefractiva, el objetivo es obtener excelente calidad de visión en todas las distancias, sin astigmatismo y en el menor tiempo posible. No necesariamente se realiza en pacientes que tienen principios de catarata y los requerimientos técnicos y anatómicos son mucho mayores: no todos los pacientes son candidatos a cirugía facorrefractiva, ya que para beneficiarse de ella, el resto del aparato visual debe estar en muy buenas condiciones. Además, las exigencias para el cirujano son inmensamente mayores, ya que para que las lentes multifocales funcionen correctamente la cirugía debe ser perfecta y el diagnóstico y la evaluación previa sumamente precisos. La lensectomía de por sí es la remoción del cristalino. Existen patologías como el glaucoma de ángulo estrecho, que se solucionan definitivamente con una lensectomía. Nuevamente, el objetivo no está ligado a la catarata, y las exigencias técnicas y anatómicas son completamente distintas: los pacientes con glaucoma de ángulo estrecho tienen muy poco espacio en la cámara anterior, lo cual dificulta enormemente la cirugía, requiriendo de un alto grado de precisión y habilidad para evitar el trauma innecesario.
Sí. Es normal para todas las lentes intraoculares y muchas lentes de contacto. Es una aberración esperable en la visión nocturna, que en el caso de las lentes intraoculares se puede notar con más persistencia en el primer mes del postoperatorio. En el caso de las lentes monofocales, tienden a desaparecer con el tiempo, mientras que en los multifocales, precisamente por la arquitectura de la lente, pueden demorar un poco más. No representa un problema grave, el paciente se acostumbra y de todos modos representa una mejora incuestionable contra la visión preoperatoria. Las nuevas lentes trifocales producen menos halos que sus predecesoras. El paciente deberá calibrar con cuidado su habilidad para conducir de noche, especialmente a alta velocidad, ya que los halos no desaparecen con corrección aérea. Normalmente este defecto se ignora como parte de la neuroadaptación: es decir, el halo sigue estando, pero el cerebro decide ignorarlo e interpretar las luces como la persona sabe que son. De todos modos, representan un posible obstáculo para manejar de noche que tiene que ser tenido en cuenta los primeros meses.